Semana Santa en Guareña

martes, 25 de marzo de 2008

Después de haber visto unas 30 veces el vídeo del Pregón de la Semana Santa en Guareña, me quedo con el recital de poesía que realizó Luis Miguel Espino. Así pues, para todas aquéllas personas que no lo hayan escuchado ni leído nunca, o que no entienden de lo que hablo, les dejo aquí el poema escrito en el dialecto extremeño denominado Castúo, que tiene su cuna en Guareña y como máximo exponente al poeta local Luis Chamizo:

Eja que lo cuente
como sé de maña,
qu´en jamás jue´l muchacho pal pueblo
po Semana Santa.
y endispués que lo iga, ya puedes
endigale en las cosas cristianas
y enseñale bien el Catecismo
pa que no barbarice a sus anchas.
Cuéntalo, muchacho; ¿qué pasa pol pueblo
por Semana Santa?

- Pos verá osté, padre, pasan muchas cosas;
yo no sé si sabré yo explicalas:
anti to, lo qu´a mí más me gusta
son las pruseciones: ¡qué cosa más maja!:
unas parigüelas mu grandes, mu finas,
mu bien jatiadas,
y en lo arto una Virgen mu moza,
mu güena, mu santa,
qu´asín me lo ician tós los que pol pueblo
la prusecionaban.

Iba mucha gente,
con velas mu largas,
en dos carrefilas po los enceraos
pa dale compaña;
y en medio curas y tamién ceviles
con las escopetas a la funeraria,
por si alguno de mala nacencia
juera osao en llegar a insultala.

¡Qué Virgen más güena, qué Virgen más moza,
qué Virgen más santa!...

Al pasá po la casa e los ricos,
¡pumba!, s´encendían toás las luminarias,
y cantaban los mozos cantares,
esos cantarcinos que pol pueblo andan,
que agora es la möa,
que hacen gorgoritos y hacen mojigangas
como los triníos de las golondrinas
que mus espabilan cuando viene´l alba,
y al pasá po la casa e los probes,
tamién había luces dando luminaria:
luces de pitrolio qu´apagab el aire;
quinqueses, candiles en tóas las ventanas,
que paecían relamiase de gusto
al pasá la Virgen elante e su casa.

Y pa mí qu´a Ella no debía gustale
la lus elertrina pa que l´alumbrara:
¡la lus elertrina, tan seria, tan fosca,
con sus alambraos y sus maquinarias,
y con sus celipas y con sus tornillos
que d´un gorpe encienden y d´un gorpe apagan!

¡La Virgen, la Virgen!... Ella dende arriba
de las parigüelas que la porteaban,
lo mesmo a los ricos, lo mesmo a los probes,
a tós los miraba con la mesma cara;
y.., ¡qué corci! a mí me paecía
qu´a nusotrso mejó nos miraba,
paeciendo icirnos
con aquellos ojos cuajaos e lágrimas:
"¡Peirme, muchachos,
peirme con gana,
pa que Dios sus conceda a vusotros
lo que os jaga falta!"

Y yo l´he peïo
a esa Virgen tan güena y tan santa,
a esa Virgen que ya no m´acuerdo
cómo la mentaban,
qu´aremate mu pronto esta guerra
y que pare e llover, porque´l agua,
que mus quita trebajo a los probes,
está jorobando toita la senara.

¡Yo no sé que será de nusotros
como siga metio´l tiempo en agua,
y en Melilla sigan los hombres mandones
trillando la granacias!...

Y el pan n´ha subio, gracias al alcarde,
qu´a los panaëros ha tenío a raya,
qu´es presona de mucha concencia,
que mus dio trebajo a tós en la praza.

¡Ay, padre; qué güenos que son los señores
cuando icen a seglo con gana!

Tós los del casino de nuestro partío
le daron limosna a to´l que llegaba,
y sin destinciones, y sin miramientos,
juera gente suya o juera contraria.

II

Yo tamién me gusta
la Semana Santa,
por sus comilonas
llenas de durzainas.
Muchos platos, muchos,
ca uno de su casta,
porque pa estos días,
agüela Tomasa,
ha mercao unos peces mu grandes,
más grandes que carpas,
que se pescan mu lejos, mu lejos,
más allá e Zafra,
y que saben d´un modo más rico
que los que se pescan en el Guadiana.
¡Chacho!, qué potingues, y cuántos guisotes,
y cuántas cosinas, y cuántas durzainas
pa ponerse jartete y pa dirse
a los morumentos pa vé las muchachas.

¡Chacho!, qué jorgorio hay en las tinieblas
en cuanto las últimas candelas s´apagan.
Yo di matracazos
con la mi matraca,
y arrimé silbíos
que naide arrimaba.
Y no era yo solo; que tós los muchachos
jacían lo mesmo metiendo bullanga;
porque mus dijera la señá Colasa
qu´hay que meter bulla
pa que los diablillos del Santo se salgan,
porque tienen töavía la querencia
d´hacer perrerías con la gente santa
y atizá zurriagazos al Cristo
qu´en aquellos tiempos le crucificaran.

III

Yo tamién lo qu´a mí más me gusta
es cuando se juntan dambos en la praza,
la Virgen aquella y el Resucitao.
¡Chaco, qué estrumpicio cuando me la estapan!...
Al bori sin bori, prencipian los curas,
y tlon, tlon, tolón, tolón, toitas las campanas,
y tachinda, chinda, tós los del Pulío,
y las escopetas jarriando descargas,
y... estas cosas padre, no son pa contao,
no son pa explicalas,
tié osté qu´ir otro año pa velas,
tié osté qu´ir con mi madre y mi hermana,
pa enterase de toas las cosinas
que pasan pol pueblo por Semana Santa

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Nene, deberías explicar quién fue Chamizo y su obra, por aquí no es conocido, solo por los que somos guareñejos.

r0ling dijo...

Te acuerdas cuando lo recitamos? pareciamos unos paletos y al final del libro encima aparecemos, ostia que guay no? pertenecemos a algo de la historia, aunque sea en un libro..... Un saludo, que sepas que contribuyo y aunque me cueste veo las cosas que pones

 
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