'Ni está, ni se le espera'

lunes, 26 de octubre de 2009

Pocas frases tuvieron tanto sentido como esta. Y sobretodo, provocaron tanto. Esta noche ha fallecido Sabino Fernández-Campo, un personaje que quedará para la historia por tan magnífica frase. La pronunció en la noche del 23-F en una conversación telefónica con el general Juste, que por aquél entonces se encontraba al mando de la División Acorazada Brunete, la mayor división del ejército español.

Fernández-Campo, que nació en Oviedo el 17 de marzo de 1918, ha apagado su luz hoy a los 91 años. General del ejército, se alistó en él durante la Guerra Civil. Tuvo una ascendente carrera política al ser subsecretario de seis ministros del Ejército, de la Presidencia en 1975 y de Información y Turismo en 1976.

Una de las mayores cualidades que ha tenido siempre, resalta hoy por los principales medios de comunicación, fue el silencio que siempre acompañó su figura. Fue un actor secundario que ha adquirido grandeza con el paso del tiempo. Como ocurre siempre. Durante el período que estuvo al frente de la Casa del Rey se ocupó de preparar los viajes de la Familia Real, del protocolo, de la prensa, y sobretodo, de la educación del Principe de Asturias.

Quizás ese silencio, que le acompañó siempre, se mostró durante una intervención en la que rechazó publicar unas memorias: "Lo que puedo contar no tiene interés, y lo que tiene interés, no lo puedo contar". Además de ser una pieza clave en la historia reciente de nuestro país, su papel en el intento de golpe de Estado del 23-F fue crucial. Aunque él siempre ha querido dejar claro que el papel clave lo tuvo el Rey, lo cierto es que su actuación y sus consejos echaron por tierra un golpe que podría haber llegado a buen puerto.

'Ni está, ni se le espera' es la gran frase que ha pasado a la historia tras ese suceso. Como decía, la pronunció Sabino Fernández Campo al general Juste tras preguntarle éste si el general Armada había llegado ya a La Zarzuela. En teoría, el general Armada iba a estar en la Residencia Oficial del Rey "dando órdenes", por lo que se suponía que el Rey estaba enterado del golpe. Pero con esta frase, Sabino echó por tierra las esperanzas de los golpistas. Quizás esas seis palabras salvaron a España de una nueva dictadura militar.

Otra frase podría haberse interpretado de muchas formas. Pero esta que pronunció el secretario de la Casa Real no tenía más que una lectura, de otra forma nos podríamos haber encontrado con los tanques en la Castellana. Aunque ha recibido varios premios y méritos, su figura quedará relegada a un segundo plano para las generaciones venideras. Es lo que ha ocurrido siempre. Nunca se nos olvidará el nombre de un campeón del Tour de Francia o de un Roland Garros, pero seguro que el de Sabino algún día caerá al olvido. Y todo porque en nuestro país, se considera más difícil ganar una prueba ciclista que parar un Golpe de Estado. D.E.P.

2 comentarios:

MACHACANDO LAS ALMENDRAS dijo...

Ha sido un servidor ejemplar. En libro EL NEGOCIO DE LA LIBERTAD, un libro muy escondido, por la cantidad que de cosas que cuenta de Polanco, Felipe Glez. y el Rey, existen algunos pasajes que hablan de Sabino y su relación con el Rey, que son bastante interesantes, y dan la imagen de la talla de este servidor de España frente a quien tiene sobre sus espaldas la máxima representación del Estado.

Virilo dijo...

Persona ejemplar, discreta, buena e inteligente al servicio de España. D.E.P.

 
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